martes, 8 de septiembre de 2009

Anoniman, o cómo dedicar tu tiempo libre a intentar mejorar la vida de los otros

Durante el último año que estuve viviendo en Tenerife pasaba a menudo por delante de la valla de Anoniman. Sólo que entonces yo no sabía que esa era su valla, lo único que sabía es que en el margen de la carretera TF-5 había una valla que exhibía mensajes en grandes letras plateadas. Siempre eran mensajes alegres, de ánimo, positivos. Eran mensajes que hacían sonreír, incluso aunque te hubieras levantado a las 5:30 de la mañana y llevaras 2 horas en una guagua, o aunque te hubieras pasado toda una mañana repitiendo 5 veces la misma historia a unos chicos y chicas que mañana, probablemente, no se acordarán de nada. Tal vez por eso nunca dejaba de mirar hacia la ladera de la montaña al pasar por la valla, para ver qué mensaje de ánimo estaba esperándome esa vez.

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Los mensajes no cambiaban cada día, a veces tardaban más y a veces menos, pero siempre lo hacían tarde o temprano, por eso me hizo pensar mucho ver, durante más de una semana, el mismo “puedes empezar de nuevo”. Y como las horas en guagua pueden ser muy largas y muy aburridas (por lo menos mientras a nadie se le ocurra poner un carril bus preferente) tuve mucho tiempo para pensar en ello, e imaginar mil razones por las que ese mensaje todavía estaba ahí. Una de las muchas historias que me pasaron por la mente se quedó ahí agarrada con fuerza, así que no tuve más remedio que escribirla, a ver si así se soltaba.

Hoy sé que esos mensajes los cuelga una persona, Anoniman, que esa persona tiene un blog y un myspace en el que cuenta la razón de tan peculiar pasatiempo. Encontrarlos me ha hecho recordar la historia que escribí, la valla de la montaña y algunos momentos muy buenos pasados en Tenerife, así que aquí la dejo.

Un hecho real y una historia inventada:

Hecho real: la valla de la finca de la autopista no ha cambiado de mensaje en más de una semana.

Historia inventada: de vez en cuando piensa en la valla, y tal vez hasta echa un poco de menos aquello. Se pregunta qué habrá pensado la gente al ver el mismo mensaje día tras día, y en los peores momentos duda que alguien lo haya notado siquiera. En el fondo de su corazón lamenta haberla dejado, lo siente por todas las personas que, imagina, miraban hacia su casa al pasar por esa carretera y esbozaban una sonrisa. Antes, en aquella otra vida, solía fantasear, construyendo vidas ajenas que cambiaban, siempre a mejor, al toparse con esa valla en su camino. Hasta el día en que escribió ese último mensaje, “puedes empezar de nuevo”, y se dio cuenta como en una revelación, de que no necesitaba vidas inventadas que mejorar con sus mensajes, de que su vida podía cambiar también. Decidió dejar de vivir cada día esperando a que su vida comenzara por fin al darse cuenta de que, en realidad, ya había comenzado, y que estaba desperdiciando la mejor parte. Así que después de escribir ese último mensaje, arregló el huerto, arrancó las malas hierbas, localizó un gusano que mordisqueaba indolente sus coles y lo acompañó a la salida, dejó preparada en pequeños sobres blancos la paga de los trabajadores de la finca y se mandó a mudar. Hoy, libre por fin de aquella sombra que siempre parecía cernirse amenazadora sobre su cabeza, sin más techo que el cielo ni más horizonte que el mar, es la prueba viviente de que, en efecto, puedes empezar de nuevo.


Os dejo los enlaces a su blog y su myspace, por si alguien tiene curiosidad:

http://frasesanonimas.blogspot.com/

http://www.myspace.com/anoniman

3 comentarios:

  1. que bien que vamos en el mismo barco!
    anoniman

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  2. me parece muy bien la labor que realiza anoniman alegra la vista e ilumina los corazones de todo el mundo haciendo recapacitar a todos sin que nadie pase ni piense ni sienta nada tengo una amiga bueno mi medio corazon fuera de la isla y se que sigue las frases de el sino son cada dia cada senama o siempre que puede te felicito por tu labor de dar a conocer tambien a anoniman dedicado a mi amor L.M.B.Y.F DE TU BULDIER OF DREAMS

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